Los discos duros se fabrican en instalaciones de alta tecnología, que mantienen un ambiente controlado para evitar la contaminación de las partes internas, sobre todo en los discos actuales de alta densidad.
Durante el proceso de recuperación de datos, en ocasiones es necesario abrir cada disco duro para inspeccionar los daños y reparar componentes delicados. Los discos duros comunes giran en altas revoluciones de hasta 7200 RPM y las cabezas de lectura / escritura están flotando en la parte superior de la superficie del plato, incluso una partícula de polvo puede dañar de forma permanente los platos de almacenamiento y esto podría causar la pérdida permanente de los datos contenidos.
Es necesario el uso de ropa antiestática y otros equipos de seguridad para reducir la contaminación de las unidades de disco duro.
Hay de distintos tipos, y pueden ser tan grandes como una fábrica, aunque suelen ser más bien del tamaño de una habitación. Pueden ser rígidos o flexibles, fijos o portátiles, y deben certificarse cada cierto periodo de tiempo para asegurar que se mantienen las condiciones adecuadas de limpieza.
Existe también las “cabinas de flujo laminar”, que son como “mini cuartos limpios”, y que también pueden alcanzar niveles de limpieza suficientes para trabajar con los discos duros. Sin embargo, dado que su mantenimiento y certificación son muy costosos, es frecuente encontrarlas operando en condiciones inadecuadas, con filtros viejos que ya no cumplen su función correctamente.
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